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Odontopediatría: preocupación y salud bucal desde la infancia. Por Bárbara González, Odontóloga de DIPRECA

Odontopediatría: preocupación y salud bucal desde la infancia. Por Bárbara González, Odontóloga de DIPRECA


 

Por Bárbara González, odontóloga del Servicio Odontológico de DIPRECA.

 

La salud oral infantil genera una gran preocupación en la actualidad, entendiendo que si se logra educar y hacer conciencia de la importancia de mantener a los/as niños/as libres de caries y enfermedades periodontales, en el futuro conviviremos con adultos/as sanos/as que sólo requerirán controles anuales y terapias poco invasivas.

 

Es importante que la primera visita al/la dentista sea lo menos traumática posible y se caracterice por ser una experiencia distendida y de aprendizaje para el/la pequeño/a y su familia. Al generar vínculos de confianza, el/la niño/a se acostumbrará al/la profesional, a los implementos y sonidos del equipo de trabajo, lo que erradicará el miedo y obsoleto concepto que aún se conserva del odontólogo.

 

Para esto es imprescindible que el acercamiento inicial no constituya una urgencia que requiera de un procedimiento complejo, sino que se trate de una cita programada, de control preventivo, para evitar un potencial tratamiento traumático. Es por esta razón que hoy, a nivel mundial, se trabaja con las “clínicas del/la bebé”, en donde se atiende desde la aparición del primer diente, instruyendo a la familia con temáticas relativas a la higiene bucal, consejos de alimentación y aplicaciones de flúor.

 

Se tiende a pensar que el cuidado de los dientes de leche tiene escasa relevancia, debido a que serán reemplazados por los definitivos. Lamentablemente esto se aleja de la realidad. Ellos son esenciales para que el/la niño/a se desarrolle de manera apropiada, permitiendo un crecimiento correcto, a través de una buena alimentación que favorezca la masticación.

 

Permiten también una adecuada fonoarticulación y  mantienen el espacio necesario para que los dientes permanentes puedan ubicarse de forma correcta, desarrollando finalmente una sana autoestima a futuro.

 

Con la aparición en la boca de la primera pieza dental, un/a niño/a ya está en riesgo de sufrir caries. Una de las primeras manifestaciones de ella es la aparición de una mancha blanca superficial que, al tratarla a tiempo, podría evitarse su progreso hacia zonas más profundas, impidiendo el dolor que se experimenta en caries de mayor tamaño.

 

En este contexto, la especialista advierte y sugiere lo siguiente en cuanto al cuidado:

 

¿Cómo prevenir la caries temprana de la infancia?

 

  • Visite al/la odontólogo/a durante el embarazo para que la gestación se desarrolle con una correcta salud bucal que impida la transmisión de bacterias al/la lactante.
  • Desde el nacimiento asee la boca, lengua y parte interna de las mejillas del/la bebé, con una gasa o paño húmedo y limpio.
  • No coloque azúcar en el chupete, con el fin de tranquilizar al/la pequeño/a.
  • Al aparecer el primer diente se debe empezar el cepillado y, según el riesgo que el/la bebé  posea, el/la odontopediatra podría indicar el uso de pasta dental cuando corresponda.

Causas de la caries en la infancia temprana

 

  • Falta de control dental durante el embarazo: es fundamental la atención en esta etapa, pues la madre debe estar libre de caries para evitar contagiar a su hijo/a en los primeros meses de vida.
  • Leche de fórmula o alimentos azucarados retenidos, por largo tiempo, en la boca.
  • Dormir al/la bebé con mamadera o el pecho materno en la boca.
  • Higiene oral insuficiente.
  • Comidas azucaradas frecuentes (galletas, dulces y/o jugos endulzados, entre otros).

Recomendaciones sobre la pasta dental

 

  • Utilizar dentífricos con más de 1.100 ppm de flúor, siempre con el cepillo en seco.
  • Uso diario con una frecuencia mínima de dos veces el día.
  • El/la niño/a de seis años debe cepillarse sólo y luego un/a adulto/a debe volver a hacerlo, asegurándose de que los dientes se limpien de manera adecuada.
  • El cepillado debe ser minucioso, abarcando todas las piezas dentarias, por al menos dos minutos.
  • Es muy importante controlar la cantidad de pasta usada y que el/la pequeño/a no la trague.
  • Desde que aparece el primer diente, hasta que se aprende a escupir (cerca de los tres años), la dosis de pasta debe ser de la dimensión de un grano de arroz.
  • Si el/la pequeño/a desecha de modo correcto los restos de crema, se debe usar el tamaño del ancho del cepillo con el producto, lo que equivale a una arveja.
  • En mayores de seis años, use una cantidad de pasta normal, procurando siempre la eliminación de todos los restos y evitando su ingesta.

Sugerencias hay bastantes, sin embargo, para mantener dientes sanos, sólo se requiere instruir a padres, cuidadores/as, educadores/as y, sobre todo, a los/as niños/as desde sus primeros meses de vida. Así se contribuirá a formar generaciones con sonrisas saludables, alta autoestima y confianza que perdure en el tiempo.

 

En este sentido, la mayoría de las pastas dentales que se usan cuentan con flúor: ingrediente activo de prevención. Este elemento puede presentarse en forma de monofluorofosfato de sodio, o bien como fluoruro de sodio, y sus concentraciones varían dependiendo de la marca comercial y de la edad de recomendación. Para saber la cantidad que contiene una pasta, en el costado posterior del envase aparece cuantificada en “partes por millón” (ppm).

 

Según la indicación ministerial, lo ideal es utilizar cremas dentales que contengan más de 1.100 ppm. De hecho, las que contienen menos de lo señalado, y están rotuladas para menores de seis años, están siendo retiradas del mercado, porque no tendrían el suficiente efecto protector que se requiere.

 

Para obtener una hora, asista al Servicio Odontológico de DIPRECA, ubicado en el quinto piso del inmueble.
Calle Mac Iver N°257, Santiago Centro, 
o bien, obtenga una cita llamando, de lunes a viernes, al 22 951-7717.