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Entrevista: Odontóloga disfuncionista del SERODON, Denise Iroumé, sobre bruxismo

Entrevista: Odontóloga disfuncionista del SERODON, Denise Iroumé, sobre bruxismo


Padecer de bruxismo, y no consultar a tiempo, podría deteriorar en varios aspectos la calidad de vida del paciente.

¿Siente fuertes cefaleas al despertar, cansancio en los músculos del cuello, sensibilidad y desgaste en piezas dentarias, además de zumbidos o dolor de oído? Si se identifica con esta descripción, lo más probable es que pueda padecer de bruxismo: una condición que afecta el diario vivir de millones de personas en el mundo.

La Dentista disfuncionista del Servicio Odontológico (SERODON) de DIPRECA, Denise Iroumé, aclara que -según la Clasificación Internacional de los Trastornos del Sueño (ICSD-3), y de la Academia Americana de Dolor Orofacial-, “el bruxismo es una práctica muscular mandibular repetitiva, caracterizada por el apriete o rechinamiento dentario y/o contracción de los músculos de la masticación. Se asocia a la actividad del sistema nervioso autónomo simpático, el cual activa ciertas zonas de la corteza cerebral y produce microdespertares al dormir”. 

Cabe destacar que ésta es una condición que puede afectar a pacientes dentados o desdentados, de manera indiferente. 


¿Cuándo se produce y cuál es el perfil de quien lo padece? 

Esta patología tiene dos manifestaciones circadianas, es decir con cambios físicos, mentales y conductuales cíclicos: ocurre durante la noche (de sueño), o el día (de vigilia), y no cuenta con prevalencia por género ni edad determinada. 

El “de noche” es un trastorno del movimiento y se presenta mayormente en sueño profundo (No REM). Se relaciona a fenómenos simultáneos (como la activación de algunas zonas de la corteza cerebral: microdespertares o arousals), y a otros autonómicos (aumento de la frecuencia cardiaca).

En tanto, el “de día” es una actividad muscular masticatoria -estando despierto- caracterizada por contactos dentarios continuos y/o sostenidos con deslizamiento mandibular, el cual no está estimado como un desorden del movimiento en pacientes sanos/as.


¿Por qué surge este hábito? 

Investigaciones no arrojan resultados concluyentes. Sin embargo, estudios longitudinales revelan factores de riesgo tales como: trastornos de sueño; medicamentos y drogas recreativas; cigarrillos; consumo de té negro, café o bebidas energizante en exceso (cafeína); traumatismos (daño cerebral, desórdenes respiratorios del sueño y/o neurológicos); enfermedades psiquiátricas (depresión) y consumo de antidepresivos (altas dosis); problemas sicosociales (ansiedad, competitividad y stress) y reflujo gastro-esofágico.

¿Qué síntomas y consecuencias conlleva esta patología? 

Los síntomas son desgaste y fracturas de dientes, con dolores en piezas (por sobrecarga-sensibilidad), articulaciones y músculos masticatorios, y de la cabeza. Asimismo, comentarios respecto de ruidos dentarios propios asociados al mal dormir (rechinamiento). Las secuelas son un deterioro de calidad de vida como -por ejemplo- costos en salud odontológica-mental-física, malestar muscular y/o articular, y cervical, potencialmente crónico. 

El bruxismo “de noche” podría considerarse como fisiológico, en casos de trastornos respiratorios del sueño. Al realizar movimientos mandibulares, se abre la vía aérea que acrecienta la permeabilidad y también, esto produce un aumento de la secreción de saliva, produciendo un efecto buffer o de neutralización sobre los acidos gástricos en boca, en caso de padecer reflujo gastro-esofágico.
 

¿Cómo disminuir, o eliminar, el padecimiento? 

Atento a factores de riesgo y cuidar estilo de vida: si ronca demasiado, se ahoga al dormir o sufre de reflujo gastroesofágico, acuda a un médico. Además, reduzca el consumo de tabaco, sobre todo si va a pernoctar; lo mismo con el exceso de cafeína. A la vez, ordene horarios de comida, sueño y uso de pantallas. Es decir, asuma conductas favorables a un descanso apropiado. 
Estrés (laboral, familiar y/o de estudios): gran factor de riesgo, en especial si se mantiene en el tiempo, pues provoca un desbalance hormonal en el cuerpo. Para eso se sugiere practicar reiki, yoga, mindfulness (plena atención) y/o otro deporte, debido a los buenos resultados, ya que mejora el sueño y, por ende, la calidad de vida. 

¿En qué consiste el tratamiento aplicado en el SERODON?

 En educar e informar respecto de factores de riesgo e implicancias en salud. Dependiendo del caso, se fija un tratamiento que podría considerar: plano de relajación (bruxismo de noche y desgaste dentario); terapia física (malestares musculares y articulares); bloqueos anestésicos; punción de aguja seca (punza con agujas de acupuntura sobre puntos gatillo o bandas tensas dolorosas) y/o fármacos. 
Para el de vigilia se emplea terapia bioconductual (acciones del/la paciente para evitar la costumbre de apretar o rechinar dientes en el día. Es un recordatorio visual (sticker) para quien pasa demasiadas horas frente a una pantalla, lo que se asocia al “No debo apretar”. 

¿Qué mensaje entregaría a los/las personas que sufren de bruxismo? 

Visítenos, ya que puede ser una condición secundaria a enfermedades no tratadas. Padecer de bruxismo, y no consultar a tiempo, podría deteriorar la calidad de vida; en lo dentario, muscular y articular. Estos últimos, al estar vinculados, afectarían gravemente el diario vivir del/la paciente, lo cual es completamente eludible si se cumple con lo indicado por una/a especialista. 

Para obtener hora con algún especialista y tratar esta materia, asista al 5° piso del SERODON, ubicado en calle Mac-Iver N°257, Santiago, o bien llame, de lunes a viernes, al 44 227 7717/18/57.